11.9.06

¡Prohibido olvidar!



Dos personas distintas, probablemente desconocidas, y por caminos diferentes, me recuerdan que tengo este blog. Dos personas, (probablemente) ajenas más que anejas la una de la otra, me señalan que he sido leído. La una, un desconocido de nombre habitual, deja un mensaje en la última actualización, ya añosa de tanto estar en la pantalla. la otra, una muchacha ascendida al rango de jefa, me cuenta que me ha leído, y que gustó de lo escrito con motivo del 8 de marzo. Dos avisos que me invitan a recordar, y romper el silencio.

En ocaciones -pocas, valga decir- soy una persona obediente. Y me propongo salir de mi propio olvido, a través de la memoria colectiva. Porque nuevamente es once de septiembre, y ya van treinta y tres crísticos años en que por todas las vías se nos ha pedido que olvidemos. Algunos nos piden que demos el paso adelante, y olvidemos. Algotros, que nos quedemos aferrados en ese pasado.

En Mc.Ondo ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. En Mc.Ondo recordamos. Porque sólo la propia conciencia de la memoria, la propia selectividad ante qué olvidar y qué no, nos permite re-conocernos. La propia individualidad pasa por nuestra memoria. Por nuestro no olvidar.

O al menos, por mi propio no olvidar. Yo, el Mc.Ondiano, no olvido. Puedo, quizás, perdonar, pero nunca olvidar.

Soy mi memoria. Soy mis recuerdos y mis olvidos. Y ellos, a todos ellos, no los olvido. Ellos son, hoy, ahora, mi memoria. Ellos vuelven a ser, una vez más, en mí. Yo no soy yo, sino la memoria de ellos.

Y en Mc.Ondo, prohibo olvidarles.