27.9.05

La vida es un milagro...

La protagonista de perfil
La protagonista de frente
... siempre y cuando uno se ponga del lado equivocado de la burra...

Emir -desmejorado- y la polera que yo quiero

26.9.05

Y nada más

En dos bolsas enormes y una mochila, casi dos años de mi vida.

Una deuda de $45.000 que nunca entendí como tal: Unas zapatillas de $30.000 que siempre entendí como regalo y que ni siquera pedí, y $15.000 de fotocopias que pedí... algunas las saqué.
Y ahora, tiempo ha desde el término, llamados telefónicos bastante violentos -para variar-, mensajes en el buzón de voz, y conseguir finalmente lo siguiente:
  • a) Que mi madre dijera simplemente: "las mujeres mayores son muy obsesivas"
  • b) Que mi padre dijera simplemente: "esta niña está enferma"
  • c) Que me aburriera de la posibilidad siquiera de volver a ser llamado o contactado de forma alguna, por finalidad alguna.

Por tanto, lo devolví todo -o casi todo, que no es lo mismo pero es igual-: Libros prestados o que simplemente se quedaron aca, regalos que alguna vez tuvieron sentido, notitas amorosas escritas en servilletas, peluches con bufandas, bufandas, las zapatillas de $30.000, carpetas abandonadas, ropa que se apolillaba en cajones, ropa que aún usaba, recuerdos de situaciones en común, corbatas de colegio, pases escolares, credenciales, cajas de tarot, manualcillos de tarot, y un largo etcétera.

Devolví todo, hasta los buenos recuerdos.

Porque dos años de relación de pareja se han devaluado a partir de varios meses de no-relación de ex-pareja. Ni los buenos recuerdos se quedaron por aquí.
Sólo la sensación de dos años perdidos, mal vividos, mal pagados, mal relacionados. Dos años a la basura. Dos años en dos bolsas y una mochila.

Asi que ahí se fueron. Completo facilmente $45.000 en especias. Y si no, la diferencia que quede cubierta por lo mío que aún conserve mi ex en su propiedad. Un par de libros, quizá un disco, tal vez la postergación de la interdicción.

En fin, y como dice el tango:

"Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario si querés se la cargás"

Post Data: No, no me queda ni lo bailao. Por lo demás, no leo su blog ni tengo interés por completar las $45.000 en especias. Al otario no más.

10.9.05

Once

Para mí, septiembre siempre es negro.Algo tiene este mes que me pone de mal humor. La patria, la primevera, las fondas, los ebrios violentos, qué se yo... siempre hay algo que me mete ruido y me perturba.
Una de esas cosas es el 11.
Y hay dos cosas que me molestan de cada 11. Una es el miedo; la otra, el olvido.Ya he hablado del miedo. Esa sensación de susto a la libertad, el miedo a la calle idéntico al que había en dictadura, la negación de asomar la naríz de entre lo barrotes de los encarcelados hogares. Acabo de ver noticias en televisión, y la spropias autoridades de gobierno llaman a la población a mantenerse en sus casas y sacar sus vehículos de las calles. Para evitar daños innecesarios, claro. Pero es, a su vez, una política del terror... proveniente de los propios personeros de gobierno.Me perturba, en la médula, que las dinámicas del terror, las políticas del miedo de la dictadura se perpetúen genéticamente de generación en generación. Este toque de queda impuesto con la sutileza que lo haga aparecer como todo lo contrario... complejo esto de vivir en Mc.Ondo.Y más complejo aún cuando las políticas del terror gubernamental (de este gobierno y todos los anteriores hasta el golpe) se ven justificadas por las dinámicas del lumpen, de la violencia innecesaria. Esa extraña porfía por seguir la vía armada... vía armada ¿hacia dónde? Es un misterio a donde creen que va la vía armada; a mi juicio, ese camino ya está cerrado... Pero la gente sigue en la misma, y las barricadas ya son un clásico en varios sectores. Vacaciones forzadas y adelantadas, gracias al juego del gato y el ratón entre el equipo verde y los encapuchados. Y los primeros siempre ganan, no sé muy bien por qué...
Y el olvido. El hacerse el huevón, como que nunca pasó nada. "Olvidar y perdonar" parece ser la consigna. "Cerrar las viejas heridas del pasado". Pero ¿cómo cerrar un desgarro desde el silencio, desde la exclusión del tema, desde la amnistía? Se han dado todas las instancias para que hagamos que el once de septiembre de mil novecientos setenta y tres nunca ocurrió, o al menos, hacer como que ya no nos importa que haya pasado. La desidia social contribuye a eso, pero de ahí a hacer toda una apología al olvido, y "cerrar la herida" de golpe, me parece censurable. Aylwin "cerró la herida" con el Informe Rettig; Frei "cerró la herida" con las Mesas de Diálogo; Lagos "cerró la herida" con el Informe Valech... Y no me cabe duda que esa misma herida, en tantos cercanos a cada Detenido Desaparecido, sigue sangrando.
Como cada once.
IMÁGENES PARA LA MEMORIA

Durmiendo con el enemigo...


Estadio Nacional


Estadio Nacional, ahora


Ahora la memoria es sólo un monumento; la memoria como memorial