27.2.05

Violencia

Llevo años estando en contra de la violencia, con especial enfasis con mi propia violencia.
Dejé de pelear en el colegio, dejé de ir a tocatas hace muchos años, dejé de comer carne hace ya bastante tiempo.
He sublimado mi propia violencia tanto como he podido, ya sea a través de lúdicos juegos de estrategia, mordiéndome los puños o tronchando los nudillos.

Pero en ocaciones opto por no controlarme.
Y me desprecio por ello. Pero es inevitable.

No es el primer "ex de" al que quiero caerle a golpes por sus actitudes androcéntricas, psicopáticas y persecutorias. Pero antes me pidieron que no hiciera nada, y sublimé contra el colchón del camarote toda la rabia animalezca.

Ya no quiero que me toquen los cojones.

Por la rabia dormí poco... pero como dicen por estos lados, "ya sé quienes me apañan". Y de antemano lo agradezco.
Espero poder evitar todo esto... aunque a veces me pregunto si realmente quiero evitarlo.

Ya no quiero que me toquen los cojones.

Mc.Ondo se pone violento.

24.2.05

Traducción a la vernácula [Borrón accidental]

La sincronía sigue causando estragos.
Cuando estaba listo este post, y sólo faltaba el colofón, todo desapareció. Las explicaciones del post anterior, la propia responsabilidad, las máscaras, todo eso desapareció.
Hasta las lágrimas por tener que explicar todo mi discurso. Incluso un brevísimo juego con una letra de (aquel) Sabina.
Pero todo se borró. Desapareció.
Y ya no quiero más lágrimas en el monitor ni tener que traducir lo que digo para ahorrar angustias ajenas que aún me angustian.
Ya no quiero.
Sólo espero que lo arcano bendiga a los oráculos, y que los dioses se manifiesten a quienes les consulten.
Pero yo no quiero seguir explicando más nada.
Lo siento.

22.2.05

Reencontrarme

Ha costado, pero finalmente de a poco lo consigo.
Reencuentro al que fuí.
Puedo claramente ser odiado por buscarme, pero bueno... Me necesitaba a mí mismo antes que cualquier otra cosa. Seguir siendo un yo-otro habría sido mentir y mentirme.
Y es que, para bien o para mal, es cierto: fui construido. Se me creó a imagen a semejanza, fuí creatura de otro ser. Fui sagrario a veces, otras tantas fui hogar. Pero no fui yo, sino que un Frankenstein cualquiera para necesidades ajenas.
Enajena.
Pero ahora, a descampado, me descubro y reencuentro conmigo mismo. El yo perdido entre tantos otros yo que no eran yo sino otros. El yo que sobrevivió escondido en la cerveza y el pitcher, en el trasnoche y la borrachera, en el espacio propio y en la conversación con los amigos olvidados. Y más importante aún, en los abrazos que no me exigen imaginerías. Aquí estoy. Ya no me permito quimeras rumiando problemas ni preservar mundos con mentiras dulces que envenenan al que calla.
Soy yo otra vez, acorde al tiempo y al espacio. Soy yo, conmigo.
Vuelvo a ser... y me alegro de ser. Ser. Soy.
Quizás sea un absurdo criminal para muchos, pero no me arrepiento: Por mucho prefiero ser yo en los infiernos que mentiras en el paraíso.
Respiro, y es mi propio aire. Para mi propia sonrisa.
Vuelvo a dormir conmigo.
Y me cambio de cama.

15.2.05

Retorno eterno

De vuelta en la vieja casa, la vieja dirección. La mansión que cruje de historia como mis huesos.
Me saco la pereza de los hombros y regenero las letras mutiladas. Nuevos apéndices tentaculares en el fondo negro de Mc.Ondo.
Levanto tres veces las cejas, miro a ambos lados antes de cruzar... y sonrío, como gato de Cheshire. Gárgaras de gárgola y espacio para empujar las paredes.

Lamentablemente, por un tiempo no permitiré el feedback. ¿Para qué? ¿Para qué vuelvan a decirme lo mal que he conducido mi vida? Nah, me basto conmigo para reprocharme mis errores como para que traten de endilgarme otros.
Así que, por mientras, conservaré la actitud meramente ex-presiva. Ya vendrán tiempos mejores, cuando ya no aparezca gente a meter ruidos ajenos al rítmico ruido de mis letras. Y quizás yo no haga sinfonías, pero en Mc.Ondo jugamos todos al mismo juego o simplemente no jugamos.

Se siente bien el desplegar las alas propias sobre la propia catedral, oir las propias alas de marmol resquebrajado, ver la propia sombra de gárgola sobre la ciudad, y sentir el ruido de las poderosas alas.

Regenero mis alas. Pruebo el vuelo.
Improvisaré el aterrizaje.
...Supongo...