10.9.05

Once

Para mí, septiembre siempre es negro.Algo tiene este mes que me pone de mal humor. La patria, la primevera, las fondas, los ebrios violentos, qué se yo... siempre hay algo que me mete ruido y me perturba.
Una de esas cosas es el 11.
Y hay dos cosas que me molestan de cada 11. Una es el miedo; la otra, el olvido.Ya he hablado del miedo. Esa sensación de susto a la libertad, el miedo a la calle idéntico al que había en dictadura, la negación de asomar la naríz de entre lo barrotes de los encarcelados hogares. Acabo de ver noticias en televisión, y la spropias autoridades de gobierno llaman a la población a mantenerse en sus casas y sacar sus vehículos de las calles. Para evitar daños innecesarios, claro. Pero es, a su vez, una política del terror... proveniente de los propios personeros de gobierno.Me perturba, en la médula, que las dinámicas del terror, las políticas del miedo de la dictadura se perpetúen genéticamente de generación en generación. Este toque de queda impuesto con la sutileza que lo haga aparecer como todo lo contrario... complejo esto de vivir en Mc.Ondo.Y más complejo aún cuando las políticas del terror gubernamental (de este gobierno y todos los anteriores hasta el golpe) se ven justificadas por las dinámicas del lumpen, de la violencia innecesaria. Esa extraña porfía por seguir la vía armada... vía armada ¿hacia dónde? Es un misterio a donde creen que va la vía armada; a mi juicio, ese camino ya está cerrado... Pero la gente sigue en la misma, y las barricadas ya son un clásico en varios sectores. Vacaciones forzadas y adelantadas, gracias al juego del gato y el ratón entre el equipo verde y los encapuchados. Y los primeros siempre ganan, no sé muy bien por qué...
Y el olvido. El hacerse el huevón, como que nunca pasó nada. "Olvidar y perdonar" parece ser la consigna. "Cerrar las viejas heridas del pasado". Pero ¿cómo cerrar un desgarro desde el silencio, desde la exclusión del tema, desde la amnistía? Se han dado todas las instancias para que hagamos que el once de septiembre de mil novecientos setenta y tres nunca ocurrió, o al menos, hacer como que ya no nos importa que haya pasado. La desidia social contribuye a eso, pero de ahí a hacer toda una apología al olvido, y "cerrar la herida" de golpe, me parece censurable. Aylwin "cerró la herida" con el Informe Rettig; Frei "cerró la herida" con las Mesas de Diálogo; Lagos "cerró la herida" con el Informe Valech... Y no me cabe duda que esa misma herida, en tantos cercanos a cada Detenido Desaparecido, sigue sangrando.
Como cada once.
IMÁGENES PARA LA MEMORIA

Durmiendo con el enemigo...


Estadio Nacional


Estadio Nacional, ahora


Ahora la memoria es sólo un monumento; la memoria como memorial

2 Me siguen el juego:

Blogger Pepet el Anacoreta said...

Los pueblos frente a estas situaciones tienen dos posibilidades:
Ser como los alemanes o los españoles y seguir adelante sin continur lamiéndose las heridas para dar un salto al desarrollo o ser como los argentinos y hablar, hablar, ver a las madres de mayo sacándole plata a las ONG y haciendo monumentos o prendiendo velas por muchos años.

11 septiembre, 2005 14:00  
Anonymous Cerveny said...

Uff, complicado tema Pepet, lo de los alemanes es extraño, en su territorio quedaron muy pocas victimas de la represión. En España es distinto, durante la transición se hizo pacto de silencio, pero en estos tiempos estan resurgiendo asociaciones por la memoria de esa epoca, se estan escribiendo libros y haciendo peliculas, ahora acaba de sacar una colección un periodico sobre el tema de la guerra, cro que no es bueno cerrar los ojos, las heridas a que vigilar para que cicatricen bien, pero tampoco conviene estar cada dos minutos removiendolas, porque corres el riesgo de que se infecten. Lo dicho, complicado.

15 septiembre, 2005 07:39  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home